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¿Está seguro de que el atornillador eléctrico que usa todos los días respeta completamente las normas?

A menudo se da por sentado que todos los productos que circulan por Europa cumplen con las directivas de la Unión Europea en términos de seguridad, pero no siempre es así y, con frecuencia, incluso en el sector industrial, se encuentran situaciones peligrosas que afectan la seguridad de los operadores.

Por ejemplo, cuando hablamos de sistemas de atornillado eléctricos, conviene recordar que todos los sistemas comercializados en Europa deben cumplir con las siguientes Directivas:

  • Directiva CEM: 2014/30/UE relativa a la compatibilidad electromagnética (CEM);
  • Directiva de máquinas: 2006/42/CE relativa a la seguridad del producto.

La primera, es decir la Directiva CEM, no define ninguna norma, sin embargo establece que todos los fabricantes de aparatos eléctricos deben cumplir con las normas técnicas IEC/ISO EN y prevé objetivos comunes a todos los Estados miembros en relación con las normas de seguridad.

Sobre la compatibilidad electromagnética es oportuno elegir atornilladores eléctricos (cable y alimentador incluidos) que sean completamente inmunes a los fenómenos electromagnéticos no deseados, fenómenos que se producen tanto a través de los cables como mediante irradiación (por ejemplo, teléfonos móviles u otras señales). A su vez, los atornilladores no deben afectar otros aparatos y deben cumplir con los límites prescritos, incluso para los entornos industriales más severos.

Hoy día, las fábricas están llenas de estos fenómenos y el tema es muy actual y no se debe subestimar: por ejemplo, pensemos en los riesgos que pueden ocasionar las interferencias en los sistemas de seguridad de las máquinas cercanas.

La segunda Directiva se refiere a las máquinas fijas, móviles, transportables y de elevación/desplazamiento e introduce obligaciones de certificación o autocertificación del fabricante, marcado del producto según determinadas indicaciones y preparación de una serie de documentos, tales como el manual de uso y mantenimiento o el expediente técnico de fabricación.

En materia de seguridad del producto, es oportuno asegurarse siempre que los atornilladores eléctricos estén acompañados por los manuales de uso y la declaración de conformidad correspondiente -ambos obligatorios– y optar por fabricantes que aplican las normas más recientes, como por ejemplo las últimas normas armonizadas CEI EN 62841-1 e IEC 62841-2-2.

A tal fin, cabe señalar que casi todos los atornilladores eléctricos en el mercado se basan sobre las pruebas realizadas de acuerdo con la normativa anterior, mientras que utilizar productos de nueva generación significa, para el usuario final, una mayor seguridad y fiabilidad, ya que las normas armonizadas son mucho más estrictas.

Una última característica en términos de seguridad para el operador es la certificación ESD: es conveniente elegir atornilladores eléctricos hechos con cubiertas de plástico disipativo de última generación, que eviten la acumulación de cargas electrostáticas en la punta introducida en el mandril de la herramienta y permitan que las cargas eléctricas transferidas desde el operador a la herramienta (y viceversa) se descarguen a tierra sin acumulación en la zona de atornillado.

De esta manera, estos atornilladores no dañan los componentes que deben ensamblar – una condición fundamental, especialmente en entornos eléctricos o electrónicos – y no transfieren cargas electrostáticas al sistema mano-brazo del operador.

Estos atornilladores también cumplen con la reglamentación de las áreas EPA (ESD Protected Area) presentes en numerosos sectores: automotor, aeronáutico, iluminación y electrónica.

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